El análisis empieza por saber qué debía ocurrir con la mercadería y en qué plazo.
Las destinaciones temporarias permiten determinadas operaciones bajo obligaciones y condiciones específicas. La infracción no debe analizarse sin reconstruir esas condiciones.
Fechas, autorizaciones, transformación o utilización de la mercadería y cualquier regularización posterior pueden ser relevantes.
La exposición económica depende de la mercadería, los tributos y la figura concreta.
El régimen sancionatorio puede involucrar multa y consecuencias tributarias vinculadas con la destinación.
La base de cálculo debe revisarse junto con la responsabilidad y no darse por correcta sólo porque figure en una liquidación inicial.
Una temporaria se defiende con trazabilidad documental de toda la operación.
Destinación, permisos, certificados, inventarios, registros de producción, exportaciones, facturas y comunicaciones pueden ser necesarios para reconstruir el cumplimiento.
La estrategia debe explicar de manera verificable qué ocurrió con la mercadería y por qué.