La calificación jurídica depende de más elementos que la mera existencia de una sustancia.
La defensa debe revisar cantidad, contexto, lugar, circunstancias del hallazgo y evidencia adicional incorporada al expediente.
Las diferencias entre hipótesis de consumo, tenencia, comercialización u otras figuras no deben resolverse sin estudiar la causa concreta.
Estas causas suelen apoyarse en procedimientos y evidencia que deben reconstruirse con precisión.
Actas, fotografías, dispositivos, dinero, balanzas, comunicaciones y pericias pueden formar parte del material de investigación.
La defensa necesita conocer cómo se obtuvo cada elemento y qué se pretende demostrar con él.
La autoridad y competencia de la causa importan para definir el recorrido procesal.
Según el caso pueden intervenir distintas autoridades y fueros. Identificar correctamente dónde tramita la causa es uno de los primeros pasos.
A partir de allí se ordenan audiencias, pedidos, recursos y estrategia de defensa.